!Me llevaste el borde!

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REFLEXIONES BÍBLICAS

Samuel Marcano

3/26/20264 min leer

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¡Me llevaste al borde…!

Una reflexión sobre las causas de nuestro enojo.

Samuel Marcano, Noviembre 2006

¿Qué pasa si pinchamos un globo lleno de aire con una aguja? Esta escena la hemos visto alguna vez. El globo estalla en pedazos. Pero si ese mismo globo vació se pincha con la misma aguja, ¿cuál es el resultado? ¡No pasa nada!

Exactamente esto ocurre en el corazón de las personas cuando se ven afectados por algún evento conflictivo. Ellos reaccionaran de acuerdo a lo que tengan en su corazón. Piense en la aguja como aquello que pincha o afecta emocionalmente a alguien. Puede ser una discusión, un trato injusto, un desafió, una respuesta hiriente. Si su corazón está lleno de ira, enojo, amargura, violencia, rencor, orgullo personal o auto suficiencia su respuesta a ese pinchazo será en proporción a lo que está dentro de usted. Por el contrario, si en su corazón hay humildad, paz, mansedumbre, misericordia, perdón y amor su respuesta reflejará tales virtudes.

Permítame usar dos ejemplos bíblicos para ilustrar esto. Cuando Caín se sintió rechazado por Dios en cuanto a la ofrenda que había presentado y vio que Abel su hermano si fue aceptado, dice la escritura que “Caín se enojo muchísimo y puso muy mala cara” (Génesis 4:5, versión Dios habla hoy). ¿Qué había en el corazón de Caín que lo llevó a reaccionar de esa manera? En el Nuevo Testamento se nos responde que Caín tenia actitudes propias del maligno (Satanás) y llegó a ser modelo de una vida impía e incrédula (1Juan.3:12; Judas 1:11). Cometió el primer acto de violencia que se registra en la Escritura contra su propio hermano y fue el primero que asumió una actitud de rebelión y desobediencia ante Dios al no querer escuchar sus palabras (Génesis 4:6-7).[1]

El otro ejemplo, es el de Moisés. Aunque sabemos que no siempre reaccionó como Dios quiso (igual que la mayoría de nosotros) hubo un evento en su vida que demuestra que cuando una persona está bajo el control de Dios, su actitud ante el conflicto es la correcta. En Números 12, Moisés se enfrenta a las críticas de sus propios hermanos Aarón y Maria (Num.12:1). Las críticas duelen, pero cuando vienen de tus propios hermanos, duelen más. Moisés ni siquiera se defendió de ellos. Dios mismo lo hizo y castigó la maldad de ellos (Num.12:10). Llama la atención que, en constaste con la actitud critica y condenatoria de sus hermanos, la Biblia dice que Moisés era un hombre muy manso (v.3). Al final de este episodio lo vemos intercediendo a favor de la sanidad de su hermana (vv.11-13) como una clara demostración de que no había rencor en su corazón.

Jesús mismo nos advirtió que lo que sale del corazón del hombre es lo que lo contamina (Mateo 15:18-20). Cuando una persona habla con ira, enojo, gritos, maledicencia está evidenciando que eso es lo que hay en su corazón. Su boca solo dice lo que su corazón contiene y de esta manera lo corrupto de su ser es denunciado por la forma como se expresa y como actúa.[2] Jesús señala que el problema del hombre no es lo que esta fuera de él sino lo que esta dentro de él.

Santiago también nos recuerda que los pleitos y los conflictos que hay entre nosotros, tienen su origen en nuestro propios malos deseos (Santiago 4:1). Alguien que expresa enojo, violencia, gritos o ira para resolver un conflicto simplemente deja escapar una válvula de su interior. La Biblia en Lenguaje sencillo traduce este versículo de la siguiente manera: ¿Saben por qué hay guerras y conflictos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad!

Entonces, no es culpa de la otra persona si yo me enojo o me molesto. Es mi propia responsabilidad y un resultado evidente de aquello que está dentro mí. Cuantas veces hemos oído la frase: “Me hiciste enojar” o “por tu culpa me llené de ira”. No es correcta esa manera de pensar. El único responsable soy yo mismo.

Volviendo al ejemplo del globo y la aguja. Debemos reconocer que siempre vamos a estar recibiendo pinchazos en la vida. Algunos serán muy dolorosos y otros no mucho. Algunos vendrán de personas que casi no conocemos y otros de gente que amamos mucho. Pero recuerde, el problema no es el pinchazo sino aquello que llena su corazón en el momento de recibirlo. Si su vida esta siendo guiada por el Espíritu De Dios seguramente usted mostrará paz, mansedumbre, dulzura y amor hacia aquel que lo lastima. Pero si su vida esta mas bien controlada por la carne y estimulada por Satanás, lo que mostrara será ira, enojo y amargura. El problema no es el conflicto es usted.

Un antiguo proverbio lo señaló de esta amanera: “Seamos como el Sándalo, que perfuma el hacha que lo hiere”.[3]

[1] Aunque Adán y Eva también desobedecieron a Dios, una diferencia con Caín es que él no fue engañado por nadie sino que decidió concientemente hacer caso omiso a las advertencias que Dios le dio en Gen.4:6-7. Hizo todo lo contrario de lo que Dios le estaba pidiendo.

[2] En el caso de este pasaje, Jesús esta denunciando la actitud hipócrita de los fariseos quienes están cuestionando que los discípulos de Jesús comen si lavarse las manos, pero al mismo tiempo ellos están quebrantando los mandamientos de una manera mas descarada e impía.

[3] El Sándalo es un árbol originario de la India que se caracteriza por tener un dulce y aromático olor que se extrae principalmente de su tronco. Este refrán viene del hecho de que los que procesan la madera del sándalo para fines comerciales, al cortar el tronco y las raíces, se impregnan del fuerte y agradable aroma de la planta. En un sentido figurado, la planta devuelve aroma dulce al hacha que lo está cortando. De allí la idea del refrán. Llama la atención que dentro de las corrientes de la Nueva Era, el aceite de Sándalo se use para cultivar en las personas la humildad y el respeto por los demás y contrarrestar el orgullo y la prepotencia.