Desafios para la Educación Teológica de nuestro tiempo 5/5

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EDUCACION TEOLOGICA

Samuel Marcano

3/25/20262 min leer

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Mantener el enfoque integral de la iglesia.

Por lo general, en los programas educativos de formación teológica la eclesiología es una materia dentro del pensum. Es un tópico ofrecido dentro de la categoría de Teología Sistemática. El diseño del contenido varía de acuerdo al enfoque de la institución, pero más o menos incluye los mismos asuntos esenciales.

No podemos decir que la eclesiología sea la doctrina más importante del programa, pero quizás sí que su deficiencia sea la razón de muchos fracasos en la manera como nuestros egresados abordan su ministerio en la iglesia local o en otras instituciones. No saber cuál es la verdadera naturaleza de la iglesia, cuál es su misión en esencia y cuáles son sus funciones lleva a muchos a darle tratamientos equivocados a los planes, proyectos y actividades de la iglesia. Al fin y al cabo, todas las actividades ministeriales que los egresados desarrollarán al salir de la institución estarán relacionadas en un mayor o menor grado con la iglesia local.

Esto nos recuerda las palabras de Pablo a Timoteo:

Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad (1Timoteo 3:14-15)

La preocupación del apóstol era que Timoteo supiera cómo conducirse en la iglesia, y sabemos que esto se refiere a la forma como debía desenvolverse en el sentido moral o espiritual en relación con la congregación. Timoteo era un delegado apostólico en Éfeso, él debía saber cómo poner en orden la iglesia y llevarla a la madurez en ausencia de Pablo. Precisamente es lo mismo que esperamos de nuestros egresados: Saber cómo manejarse en la iglesia y desarrollar sus dones y ministerios para la madurez del cuerpo de Cristo.

Sin embargo, son muchas las historias que conocemos de creyentes que, después de dejar las aulas de la institución, no supieron cómo conducirse ni conducir la iglesia, no supieron entender bien su naturaleza, su misión, sus funciones ni su organización. Algunos de ellos desistieron de seguir como líderes de las congregaciones y otros prefirieron emigrar a otros ministerios para eclesiales, lejos de la influencia de la iglesia local. En mi caso, conozco muchos egresados que no están haciendo absolutamente nada en ninguna iglesia local.

Todos los egresados de cualquier programa de formación teológica (no importa su especialidad) deben tener una visión integrada y cohesionada de la naturaleza, misión y función de la iglesia. Fallamos cuando pensamos que esto no tiene la importancia que realmente tiene. La eclesiología no debe ser solo una materia o un tema dentro del programa. Debe ser uno de los asuntos cardinales que se debe “masticar y digerir” a lo largo de todo el programa. Y es difícil que esto se pueda lograr con tan sólo una materia o dos.

Alguien una vez me dijo que hay especialidades que no requieren tanta eclesiología. Que la carga crediticia debe definirse y distribuirse según la especialidad ministerial del alumno. Estoy de acuerdo básicamente con el argumento de distribuir bien las cargas crediticias de acuerdo a la especialidad. Sin embargo, todavía es importante considerar que todo creyente necesita tener una bíblica, adecuada, profunda e integrada perspectiva de lo que es y debe hacer la iglesia. No se trata de una cuestión de créditos académicos sino de perspectiva adecuada.