Alegoría, analogía y análisis histórico-gramatical
EDUCACION TEOLOGICA
11/20/20133 min leer


Hay al menos tres formas frecuentes de acercarse a los textos narrativos: alegoría, analogía y análisis histórico-gramatical. En la alegoría, el intérprete asigna significados simbólicos al texto que el autor nunca tuvo en mente. En la analogía, el intérprete compara lo que sucedió en el pasado con lo que sucede o puede suceder en el presente, pero no necesariamente reflejando la intención del autor . En el análisis histórico-gramatical, el intérprete analiza el texto de acuerdo a su género literario, establece el significado en su contexto original, toma en cuenta la intención del autor, identifica los temas y principios bíblicos del pasaje y finalmente los aplica a la realidad contemporánea.
Pensemos en el texto que narra el enfrentamiento entre David y Goliat (1 Samuel 17:1-58).
Un acercamiento alegórico diría que Goliat representa los problemas que vive el creyente; la armadura que David no se pudo poner es la actitud carnal que debemos desechar; la honda es la oración y la piedra arrojada, la guerra espiritual impulsada por la oración. Aquí el llamado que haría el predicador es: «Desecha la carnalidad y haz guerra espiritual con oraciones poderosas que derrumben a los gigantescos problemas que te quieren destruir». Se escogen lemas como «Arroja tu piedra en el nombre de Jehová de los ejércitos». Suena bien, es motivador, pero no es verdad.
Un acercamiento desde la analogía compararía la situación de David con la del creyente actual y enfatizaría la confianza en Dios que tuvo David como la base para resolver con éxito nuestras crisis personales. También suena muy convincente, pero ¿tenía esto en mente el autor cuando escribió este relato?
Recientemente he escuchado estos acercamientos alegóricos o analógicos a relatos como el de la oración de Jabes y la restauración de Mefi-boset. Sermones muy motivadores y dramáticos aderezados con alta dosis de imaginación, pero vacíos de verdadera interpretación seria.
Un análisis histórico-gramatical, en el caso del relato de David y Goliat, tomaría en cuenta que este evento se encuentra en la transición entre el reinado de Saúl y el de David (la narrativa de 1 Samuel se enfoca en tres personajes consecutivos: Samuel, Saúl y David, cada uno de ellos puede ser tomado como ejemplo de diferentes valores y antivalores en el relato). El reinado de Saúl viene en decadencia por su desobediencia (1 Sam. 15). David fue ungido rey por elección divina (1 Sam. 16) y ahora Dios respalda con este triunfo a su ungido. La desobediencia y cobardía de Saúl es contrastada con la fe y valentía de David. El espíritu de Jehová sale de Saúl y ahora reposa en David (1 Sam 16:13 y 14). No puede haber un contraste más grande. Entonces, un principio o verdad central que se deriva de este texto es que «solo alguien aprobado por Dios contará con el respaldo de Dios para hacer la obra de Dios. Una aplicación derivada de este principio es que el éxito espiritual de un ministerio solo es posible cuando contamos con la aprobación de Dios. Podemos ser subestimados por otros (como lo hicieron los hermanos de David y el propio Goliat) pero si Dios nos respalda, la tarea será realizada en el poder de Dios.
Este último acercamiento es menos frecuente en nuestros pulpitos hoy en día. La razón es que toma más tiempo, disciplina y esfuerzo realizar este tipo de estudio. Es mucho más fácil interpretar el texto imaginando un sentido alegórico o analógico recargado con arengas motivadoras y humanistas que hagan sentir bien a la audiencia, pero alejados tristemente de la verdadera Palabra de Dios para su pueblo.
Samuel Marcano
Noviembre, 2013
